Consultoría privada 1 a 1 · Una vez por semana
Tu negocio, tu marca, tu obra: solo pueden llegar tan lejos como la persona que los sostiene. Trabajo la mente que los crea —no solo el plan ni la técnica— para que lo que imaginás deje de estar trabado adentro y empiece a materializarse afuera.
Para emprendedores y creativos que ya construyeron algo y sienten que su proyecto no termina de dar el salto.
Dos caminos, el mismo trabajo
El proyecto ya funciona, pero depende al cien por cien de vos, hace meses que estás en la misma meseta y, aunque cumplís metas, no terminás de disfrutarlas. No te falta talento: te falta claridad, método y alguien que te ordene la cabeza.
Tenés el talento de sobra, pero el perfeccionismo te deja la obra en el cajón, te paraliza el miedo a exponerte y tu carrera no termina de llegar a donde soñás. Lo que te frena no es técnica: es todo lo que se te cruza por dentro.
Si estás acá, probablemente te pase esto
Empezás todo y no cerrás nada.
Te dispersás, saltás de idea en idea y lo importante queda a mitad de camino.
Todo depende de vos.
Si parás, se cae todo. Trabajás sin parar y aun así sentís que no alcanza.
Cumplís metas y el vacío sigue.
Llegás a cada objetivo y enseguida querés el próximo; nunca te detenés a disfrutar lo que construiste.
Te paraliza mostrarte.
Miedo al juicio, al "qué van a decir", a exponerte. El miedo escénico decide por vos.
Dependés de la validación de afuera.
Likes, aplausos, aprobación: tu valor sube y baja con lo que diga el resto.
Avanzás desde la ansiedad, no desde la estrategia.
Decidís con miedo a perder y no desde un rumbo claro que te dé paz.
La idea central
Trabajamos tu proyecto a través de la persona que lo lleva adelante. Porque para que una idea se materialice afuera, primero tiene que terminar de nacer adentro.
No separo "vos" de "lo que hacés". Son lo mismo. Un emprendimiento brillante —o una obra brillante— solo sale de una mente brillante. Y si creés que no tenés ese brillo, es justamente ahí donde vamos a trabajar: en sacarlo, pulirlo y ponerlo al servicio de lo que estás construyendo.
Quién te acompaña
Soy Nai. Me dediqué a entender por qué tantos proyectos y tantas obras, con todo para funcionar, se quedan a mitad de camino.
La respuesta casi siempre está en la persona, no en el plan ni en la técnica. Por eso trabajo distinto: no toco solo tu negocio o tu obra, trabajo a quien los lleva adelante. Porque para que una idea se materialice afuera, primero tiene que terminar de nacer en vos —y nada va a crecer más que vos.
Qué trabajamos juntos
Ordenamos la cabeza: foco, prioridades y un sistema que no dependa de la inspiración ni del estado de ánimo. Tu proyecto deja de tener solo velocidad para empezar a tener rumbo.
Trabajamos el miedo al juicio, el miedo escénico y la dependencia del aplauso, para que te muestres y te expongas desde la seguridad y no desde el terror.
Romper la meseta en la que estás hace meses: crecer sin fundirte, poner límites, delegar y soltar el control, para que tu proyecto deje de depender al cien por cien de vos.
Síndrome del impostor, perfeccionismo, miedo a fracasar, a exponerte, a soltar el control, el autosabotaje justo antes de las oportunidades grandes. Vamos a la raíz, semana a semana, hasta que deje de decidir por vos.
El formato
No es un curso, un taller ni una charla motivacional. Es un trabajo sostenido, muy personal, sobre vos y lo que estás construyendo. Nos vemos una vez por semana por videollamada de WhatsApp y entre sesión y sesión aplicás.
Para quién es
El brillo
Las ideas brillantes vienen de una sola cosa: de una mente brillante. Si lo que hacemos acá es sacar brillo, y hoy creés o imaginás que no lo tenés, vamos a recorrer los caminos que hagan falta trabajando con vos mismo para crearlo. Ese brillo va a hacer único a tu proyecto —porque solamente existe en vos.
Preguntas
No. No es un espacio clínico ni reemplaza a un tratamiento psicológico. Es una consultoría enfocada en vos como autor de tu proyecto o tu obra: tus bloqueos, tus decisiones, tu estrategia y tu manera de materializar lo que querés construir.
Sí. El trabajo es el mismo: la persona detrás del proyecto. Cambia el "afuera" —un negocio, una marca, una obra—, pero el cuello de botella (miedos, claridad, cómo te mostrás y sostenés lo que hacés) es común. Adaptamos cada sesión a tu caso.
Un coach suele mirar solo números, procesos o técnica. Acá partimos de que lo que creás es un reflejo tuyo: trabajamos lo humano y lo estratégico al mismo tiempo, porque una cosa no se mueve sin la otra.
Porque los cambios reales necesitan ritmo y aplicación. Cada sesión te deja algo para integrar; a la semana siguiente revisamos qué pasó y ajustamos. Es un proceso, no una sesión aislada.
Me escribís por WhatsApp, vemos dónde estás y qué querés materializar, y coordinamos tu primera sesión.
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Empezá
Escribime por WhatsApp y empecemos a sacarle brillo.
Te respondo personalmente y coordinamos tu primera sesión.